«Activamos las señales acústicas y las luminosas para que se detuviese. Hizo caso omiso y solo paró la autocaravana cuando le obstaculizamos el paso poniendo el coche delante. Se negaba a salir del vehículo y en un momento dado vimos que echaba mano al asiento del copiloto, donde luego encontramos una defensa de descargas». Fue la declaración de uno de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que ayer testificó en el Penal número 1 por el juicio a un ciudadano domiciliado en Bilbao al que se le acusa de los delitos de desobediencia, resistencia y contra la seguridad vial. El fiscal pide para él un año y medio de cárcel y una multa de diez meses con cuota diaria de 12 euros. Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 11 de septiembre de 2009.

La versión que el procesado, J. G. G. L., aportó en la sala difirió bastante de las de los agentes. «No me enteré que me estaban mandado detenerme y de pronto miré a mi lado y vi a un hombre apuntándome con una pistola desde un coche con la ventanilla bajada. Iban en un turismo camuflado. Me detuve y me sacaron por la fuerza, me tiraron al suelo y me esposaron en la espalda. No me resistí a nada», manifestó.

Respecto a su negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia, tal y como consta en el informe del ministerio fiscal, el acusado lo negó también tajantemente. «Me mostré dispuesto a soplar, de hecho soplé tres veces, pero el aparato no funcionó y también pedí que me hiciesen análisis en el centro de salud, pero no quisieron».

El hombre conducía una autocaravana con la que supuestamente dañó un turismo aparcado en la calle de La Merced. La Policía Local alertó a los servicios de seguridad aportando la matrícula. Fue localizado en la ronda, en la salida de El Llano. Los agentes lo persiguieron durante un largo trayecto hasta que consiguieron detener la autocaravana cerrándole el paso. «Intentó escapar aún en ese momento», dijo la Policía.

J. G. G. L. tenía antecedentes por un delito contra la seguridad vial, si bien el día de los hechos aún tenía en vigor el carné de conducir, que le fue retirado posteriormente. El caso quedó visto para sentencia.

Fuente original: El Comercio.

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