Campings contra hoteles

Las últimas noticias en los diarios sobre la ocupación hotelera no invitan al optimismo en el sector. Se habla de una caída de clientes del 13% en el primer semestre.

Sus colegas empresarios de campings, sin embargo, no disimulan su alegría, ya que la situación en el mismo periodo les depara una mejora del 34%. Esto explica porqué este año no son tan frecuentes las cartas a la prensa denunciando que las autocaravanas estacionadas en los diferentes parkings son una vil competencia desleal.

Según la RAE, un camping es un lugar al aire libre donde se practica la acampada. Esto es algo que cada vez escasea más en los campings de Asturias. Si por acampada entendemos la efectuada por tiendas y/o caravanas, en pocos años será ciencia-ficción para recordar en alguna foto o vídeo. Los campings cada día persiguen insaciables poder disponer de un número cada vez mayor de bungalós, casitas de madera o mobil-homes que poder alquilar, en vez de mejorar, adaptar y acondicionar terreno para la acampada. En vez de preocuparse en mejorar sus instalaciones, se dedican a enviar gacetillas a los periódicos con absurdas quejas sobre el estacionamiento de autocaravanas, en la creencia de que así conseguirán que entren en sus campings. ¿Para qué? Si cuando alguna lo hace se encuentra con todo tipo de inconvenientes: árboles bajos, parcelas escasas de tamaño, viales atascados por coches, ausencia de lugares para vaciar aguas, etc.

No acaban de entender que las autocaravanas son turismos independientes y no necesitan de los campings, salvo para cuando quieran ‘acampar’ y eso en los campings cada vez es más difícil, porque el terreno se destina a casitas de madera. Y no solo eso, sino que presionan al Principado cada año para que les incremente la cuota de cabañas y bungalós de una forma voraz.

Esta falta de iniciativa es la que deja como único argumento el consabido de la ‘competencia desleal’.

Es cierto que cada vez se ven más autocaravanas en Asturias, pese a las leyes caducas y represoras que tenemos en estos momentos. Esto debe ser un motivo de satisfacción, ya que esos autocaravanistas dejan sus buenos euros en nuestra tierra. Que opten por ir a un camping o aparcar en un parking es algo que deben decidir los autocaravanistas, no los dueños de los campings.

Así que cuando uno lee estas noticias, se pregunta: esta práctica ya habitual de casitas de madera, bungalós o como se quiera llamar, cada vez más abundante en los campings asturianos ¿No constituye una fragrante competencia desleal con los hoteles y casas rurales? ¿Quiénes son entonces los desleales? ¿Quiénes restan clientes a los hoteles con sus casitas de madera, en vez de dedicarse a lo que le corresponde a un camping?

Quizás los empresarios hoteleros tendrán algo que decir al respecto y mucho nos tememos que no va a coincidir con los campings.

Fuente original: El Comercio Digital.

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