Los etarras que pusieron la furgoneta bomba en Barajas realizaron dos viajes de reconocimiento

El etarra Mattin Sarasola, que está siendo juzgado junto a Igor Portu y Mikel San Sebastián, además de identificarse como uno de los autores del atentado de la T-4 de Barajas, admitió haber participado en la acción terrorista frustrada contra el residencial Marina d’Or, en Oropesa, y en la preparación de un atentado contra el complejo comercial de Azca (Madrid), según relató ayer en la segunda jornada del juicio el agente de la Guardia Civil instructor de las diligencias policiales tras los arrestos,

Relató ante el tribunal en qué consistieron las tres declaraciones que Sarasola hizo de manera “voluntaria” en dependencias de la Guardia Civil y en las que, desde el primer momento, admitió ser miembro de ETA. Así, en la primera reconoció que, durante su integración en la banda, formó parte de dos comandos, uno encargado del traslado de miembros de la banda y el segundo, para el traslado de materiales. Además, proporcionó los nombres del resto de integrantes de los comandos y señaló a Portu y San Sebastián. En la segunda declaración, Sarasola se identificó como uno de los autores del atentado de Barajas y admitió haber participado en la acción terrorista frustrada en Castelló,

Estacionaron un vehículo

Además, el acusado contó pormenorizadamente, según el agente, cómo se produjo el atentado de la T4, que les había encargado Garikoitz Aispazu, “Txeroki”, y relató todos los detalles de su preparación, marcados por el ex jefe militar de ETA. Sarasola explicó en qué consistió su participación y las Portu y San Sebastián, y aseguró que habían realizado “dos viajes de reconocimiento” a Madrid antes de colocar la furgoneta bomba cargada de explosivos en la T-4 el 30 de diciembre de 2006. En el último de ellos, llevado a cabo en octubre, llegaron a dejar estacionado un vehículo de alquiler en el aparcamiento de la terminal de Barajas.

Por otra parte, varios abogados mostraron su malestar por la “falta de sensibilidad” en el trato dispensado por el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, a la madre de uno de los fallecidos, Diego Armando Estacio, que fue interrumpido varias veces al considerar impertinentes muchas de las preguntas de su letrado. El magistrado le reformuló en múltiples ocasiones la pregunta del fiscal de si dependía económicamente de su hijo. “Sí y no” contestó inicialmente, tras un breve silencio, la testigo, a lo que Guevara le ha espetado: “Sí y no o no”. “Vamos, más sencillo agua”.

El comando etarra tenía previsto hacer estallar una autocaravana con explosivos que finalmente detonaron el 26 de agosto de 2007 en un solar de Les Coves de Vinromà. Los dueños del vehículo, un matrimonio de Orio (Guipúzcoa) y su hijo de cuatro años, fueron secuestrados y retenidos por el comando tras sustraerles la furgoneta, con la que pretendían perpetrar un gran atentado en Marina d’Or.

Fuentes de la investigación explicaron en su día que los terroristas decidieron explosionar la autocaravana, cargada con más de 100 kilos de explosivo, para borrar huellas, ya que se vieron sorprendidos por la Guardia Civil.

Los agentes habían localizado la furgoneta, que estaba aparcada a 30 metros de una torreta de alta tensión, y habían tomado la matrícula y hecho alguna averiguación, pero al parecer no sospechaban que pudiera tener relación con ETA. Los miembros del comando cargaron de explosivos la furgoneta y se dirigieron hacia la zona de Levante. Pero todo les salió mal. El 19 de julio, el etarra Ander Múgica, de 24 años, huyó de un taxi al toparse con un control policial en Torreblanca, dejando en el coche una mochila con material para fabricar bombas. Era precisamente el material que podía haber hecho estallar la autocaravana.

Fuente original: El Mercantil Valenciano.

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